"Un poco de Ciencia nos aleja de Dios, pero mucha nos devuelve a Él"
Louis Pasteur
(Químico y Biólogo francés)
Debido a un encadenamiento de casualidades, la primera célula de vida que existió en nuestros mares nació, sin padre ni madre, hace al menos 580 millones de años. La carrera por la vida había comenzado. Y la historia que continúa es bien conocida por todos. Con la aparición, en el Cámbrico, de los primeros microorganismos, la vida se desarrolla rápidamente hacia seres más complejos. El escenario evolutivo se enriquece cuando los peces, que sirvieron de modelo a los anfibios, dan paso a los reptiles.
Obligados a adaptarse al medio en que viven, los pájaros y los mamíferos, descendientes directos de los dinosaurios, terminan por dibujar un complejo árbol genealógico que culmina con la aparición en escena del ser humano.
Esta historia, que tantas veces hemos escuchado, y que tan bien aprendida tenemos desde pequeños, tiene tanto de imaginativa como de falsa. Aun así, ha sido objeto, durante muchos años, de una eficaz propaganda mediática por parte de la prensa especializada, la televisión y la radio, que la han hecho creíble y “científica”. Pero resulta, que durante estas últimas décadas, la investigación sobre el ADN ha ido mostrando sus secretos mejor guardados, que contradicen mucho ese ficticio argumento. Veamos en qué se equivocan y qué motivos ideológicos sostienen quienes defienden la Teoría de la Evolución.